La casa museo de Arnold Schwarzenegger

Si pudiésemos retroceder 64 años en el tiempo y atravesar fronteras y caminos hasta llegar a un pequeño pueblo al sur de Austria, podríamos ver en el interior de una modesta casa amarilla a un niño recién nacido que años después acabaría con más de un villano mientras usaba simpáticamente la frase “Hasta la vista, Baby”. Sí, me estoy refiriendo al mundialmente famoso Arnold Schwarzenegger.
Si eres fan del multifacético “Arnie” no te preocupes, sin necesidad de máquinas del tiempo, hoy es posible recorrer la casa de Arnold Schwarzenegger en el pueblo que lo vería nacer: Thal.
El pasado 30 de julio, coincidiendo con la celebración de su cumpleaños, la vivienda de dos pisos donde Arnold se crió y permaneció hasta sus 19 años, antes de partir en búsqueda de su realización como físicoculturista fue abierta al público y convertida en la primera casa museo dedicada a honrar al personaje más célebre y querido de Thal.

El recorrido te mostrará los aspectos más íntimos de Arnold, todo aquello que siempre quisiste conocer y que los flashes y reflectores dejaron de lado. Esta casa museo podrá conectarte con ese lado humano, ese lado real que a veces olvidamos que poseen los artistas de Hollywood.
El actor, según narran y muestran en el museo, habitaba junto a su familia la planta baja de la vivienda y llevaban un estilo de vida bastante modesto. No contaban con agua ni electricidad, así que no te sorprendas por encontrar las típicas jarras con las que recogían agua o el pozo a modo de baño que utilizó alguna vez el ex gobernador de California.
Otra de las atracciones te mostrará la cama donde dormía Arnold y donde ni en sus sueños más locos, podría haber imaginado el exitoso futuro que aguardaba ansioso por él; y la cocina original donde su madre lo deleitaba con su platillo favorito: strudel' de manzana.

El recorrido también incluye iconos de su carrera como culturista, como equipos de pesas utilizados por el entonces joven que anhelaba obtener títulos mundiales; fotografías, trofeos y, como era de esperarse, una sección exclusiva para satisfacer a los fanáticos y seguidores de su carrera actoral.
La exhibición presenta recuerdos de sus presentaciones épicas, como la famosa motocicleta Harley Davidson utilizada en su aparición en “Terminator”; o la espada que blandía con fiereza en su rol como “Conan, el Bárbaro”.

A este singular juego de piezas de “colección” se agrega también el escritorio que utilizó durante su época como gobernador, y por supuesto una recreación de Arnold al tamaño natural, con el traje negro de cuero y las gafas que lo harían pasar a la historia. Definitivamente un regalo para todos sus admiradores, y una singular opción para conocer durante tu paso por Thal.



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