Un recuerdo de Perú: el retablo ayacuchano
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- Publicado por: Yuriko Yampufe

La artesanía tiene el increíble poder de convertirse en una fotografía indeleble del alma de un pueblo. Siglos de creencias y costumbres son acuñadas en cada una de sus manifestaciones. Valores que con el tiempo vienen siendo cada vez más apreciados y considerados como símbolos de un origen. Ingresa conmigo a los dominios de este arte y compartamos nuestra fascinación por él mientras conoces el maravilloso retablo ayacuchano.
Un retablo es un retrato del pasado y el día a día de una comunidad. Una pieza que transforma el lenguaje en arte, surgida en Ayacucho.
Su estructura sencilla, adopta la forma de una caja con dos puertas delanteras, un triangulo que corona todo y representa a los hermosos cerros ayacuchanos y una historia que espera por ser descubierta en sus entrañas.

Son elaborados básicamente con cedro, y aunque el tamaño depende de la libertad del artista es muy común encontrarlos con medidas de 32cm de alto x 26cm de ancho. Cada retablo es un testimonio habitado por personajes que miden por lo común unos 6 cm. Estos son fabricados a base de papa hervida mezclada con yeso, con el cual consiguen una masa moldeable. El reino de estas figuras se desarrolla en diversos pisos. La obra de arte es concluida cuando se marcan detalles llenos de colores hábilmente pincelados sobre la superficie.
Cuenta la historia que su origen se vislumbra en la época de la conquista del Perú, etapa en la cual arribaba por primera vez la religión católica al continente americano. Los sacerdotes, preocupados por lidiar con un pueblo politeísta, se encargaban de buscar diversos métodos para implantar la nueva religión. Es así que uno de los métodos de los cuales se valieron fueron los denominados belenes. Altares portátiles que mostraban escenas y relatos religiosos, o las figuras de santos. Pero no fue hasta la primera mitad del siglo XX, cuando esta idea fue se adaptada a los retablos que hoy conocemos que retratan escenas folclóricas y de carácter típico.
Con el tiempo, la elaboración de retablos ha evolucionado, así que podrás encontrarlos en diversos tamaños (son famosos los retablos miniatura) y podrás observar cómo se han acoplado y matizado nuevas técnicas y materiales como el uso de mates, carrizos, yeso, cáscaras de huevo, etc.
Vale la pena conocer este lado íntimo de una ciudad e un arte que cala hondamente en los sentidos. Descubre el espíritu de Ayacucho guardado cuidadosamente en un retablo de color.


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