Navegando por el Mar del Norte
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- Publicado por: Rene Raiteri

Esta etapa de mi viaje por Europa realmente la disfruté mucho, ya que la realicé navegando por el Mar del Norte en su gran mayoría. No puedo negar que me atrae profundamente esa inmensidad del mar que otrora conquistaran los bravos vikingos y que ahora es surcada por gigantes naves equipadas con los últimos adelantos de la tecnología.
El Ferry que me transportó desde la Isla de Harris, en Escocia me dejó en Oban, y desde allí comencé una rápida travesía por tierra utilizando el transporte público inglés hasta Edimburgo, donde descansé tres días mientras mi imaginación se perdía en las murallas de los castillos medievales, la arquitectura majestuosa y fuerte. No tenía planeado quedarme tanto tiempo allí, pero realmente la atmósfera del lugar logró cautivarme. Hasta visité el clásico Bar Bobby’s, donde me tomé un buen café.
Algo sorprendente del lugar es que mucha gente es muy apegada a sus tradiciones, muy conservadora como la ciudad misma, dato que no es menor en un mundo tan globalizado como en el que vivimos hoy.
Partí hacia New Castle en tren donde me embarcaría hacia Noruega, más precisamente ha Stavanger, donde según me han comentado se puede disfrutar de los Fiordos mas bellos del mundo.
Ya en el puerto de New Castle quedé abordé el ferry que me llevaría (debo ser sincero, parecía más un crucero que un ferry). El invierno terminaba y el clima no era muy favorable, pero aún así disfrute muchísimo de esa travesía.
Almorcé en el restaurante del barco un filete de atún marinado con una guarnición mixta de vegetales y acompañado por un corpulento vino tinto. El pescado venía acompañado por una salsa tártara deliciosa.
Debo hacer una salvedad para aquellos que deseen cubrir esta ruta: este no es un paseo barato en absoluto. Yo ahorré durante mucho tiempo para poder viajar allí (la comida del barco me costó 80 Euros). También debo hacer otra salvedad al respecto, lo vale centavo a centavo.
El inmenso transporte marítimo echó anclas en el puerto de Stavanger varias horas más tarde, y yo inmediatamente al llegar me dirigí a buscan un hospedaje donde poder descansar algunas horas, pues al día siguiente partía el crucero que me llevaría a recorrer los Fiordos.


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