Un atardecer en el faro de San Juan de Salvamento

Muchos creen, incluso yo estaba seguro de ello, que el faro de San Juan de Salvamento, ubicado en la Isla de los Estados, en el Sur de Argentina e inmortalizado por Julio Verne en el libro “El faro del fin del Mundo” donde éste narra las desventuras de sus ocupantes en las desoladas, frías y tempestuosas aguas del Atlántico Sur, es el faro más austral del planeta. Este dato no es correcto, pues existe otro faro situado más al Sur, sobre el Canal de Beagle, llamado “Les Eclaireurs”.
Sin embargo, esta información no me impidió tomar la primera excursión que zarpó hacia la isla de los Estados. Desde niño mi imaginación se inflamó con las magníficas historias de Verne, Dickens, Melville, Poe y Stevenson entre otros y el visitar el lugar físico sobre el cual se inspiró una historia parecía casi mágico.
A bordo del “Barracuda” comenzamos a adentrarnos en el mar. El frío era intenso por lo que la tripulación nos ofreció chocolate caliente y whisky para entrar en calor. Algunas toninas (pez de la familia de los delfines) nos escoltaban en nuestro viaje.
Un rato mas tarde, a lo lejos pude divisar el pequeño faro incrustado en la isla e inmediatamente surgió en mi una sensación extraña de seguridad, seguramente sería la misma que sentirían los marinos que en el pasado después de meses de no ver nada en el inhóspito mar del sur.
Ya en la Isla de los Estados caminamos por un sendero hasta el faro, que hace algunos años fue restaurado a su diseño original por los carpinteros Enrique Inda, Vicente Pinto, Oscar Mezzatestta y el Cabo Primero Hernán Segal. El interior del faro me transportó aún más al pasado, el aire y la vista fueron únicos y todo esto sucedía mientras nuestro guía nos relataba historias que habían tenido lugar allí.
Caía sobre nosotros un atardecer minado por nubes teñidas de naranjas, el silbato del “Barracuda” nos hizo volver al presente y dejamos atrás este ermitaño lugar colmado de magia e historias. Bebí otro poco de chocolate caliente, abrí mi diario y dejé estas notas que hoy comparto con ustedes, reconfortado por la suerte de poder recorrer la historia con mis pasos.


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