De compras por el mercado flotante de Sam de Tomle
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- Publicado por: Rene Raiteri

Llegué a Camboya desde Bangkok en autobús para visitar a un estimado amigo monje con el que compartimos muchas buenas experiencias en Sudamérica. El templo que me albergó durante una semana el este remoto paraje de Asia se encontraba muy cerca del lago Tomle Sap, a unos 15 kilómetos de la ciudad al cual se llega en bote por unos de los brazos del Río Stoeng Sangke.
Descansé un par de días allí para reponer fuerzas, pues la vida en ese país es muy dura para quienes tenemos hábitos occidentales. Incluso el viaje fue bastante incómodo, colmado de carencias no por falta de recursos, sino porque en ningún lugar se conseguían determinadas cosas. La realidad es que allí se vive de otra manera.
Recuperado ya gracias a la paz del templo, mi amigo Tze Kmong (el monje que he mencionado anteriormente) y yo partimos una mañana muy temprano en nuestro bote con la intención de visitar el mercado flotante que tenía lugar en el lago.
Al llegar al lugar me quedé atónito al ver como el espejo de agua al que solo conocía por las fotos que mi amigo me enviaba en sus cartas se había convertido en una auténtica romería, pero flotante. Cientos de pequeños botes alargados y desgastados por el uso transportaban y rotaban por todo el lago sus mercancías comerciando entre ellos y con los demás compradores.
Con Tze Kmong como guía y traductor, la experiencia resultó de lo más enriquecedora culturalmente, pues el me explicaba que la mayoría de los vegetales que allí se comercializan son cultivados en los campos de Camboya y sus alrededores. En cuanto a los puestos de pesca y las carnes, es muy común la carne de cerdo en toda la zona, al igual que el pescado fresco. Las especias que pude adquirir allí eran de excepcional calidad, al igual que las frutas y verduras (en general los cultivos en la zona son orgánicos).
Después de negociar y “regatear” casi toda una jornada (requisito esencial para asistir a este tipo de mercados) y habiendo gastado solo unos pocos Rieles (moneda de Camboya), mi amigo Tze Kmong y yo volvimos al Templo en nuestro bote abarrotados con las provisiones necesarias y muchos recuerdos y experiencias que solo pueden vivirse en aquel lugar.


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