Fin de año a la Española

A los españoles no les importa dónde, pero estén donde estén, cuando suenan las 12 tienen que comerse doce pasas de uva (o uvas naturales). Eso es lo más importante, zamparse las pasas al ritmo de las campanadas que dan bienvenida al año nuevo.
Lógicamente, si bien las pasas son fundamentales, de poder ir acompañadas por una copita de cava todo es aún mejor. Además, tampoco es que los españoles no se reúnan en algún sitio. De hecho lo hacen y ustedes podrían unirse. No estaría nada mal pasar año nuevo en Madrid ¿no?
Miles de personas se concentran en la Puerta del Sol para seguir las campanadas desde el reloj de la Casa de Correos. Allí, todos entreverados con sus uvas, sus sidras y sus cavas, esperan al año venidero. Es un entrevero de colores, porque además de el alimento y el alcohol, los españoles llevan de todo: bolsas de cotillón, matasuegras, pancartas de sus pueblos, gorros, pelucas y lo que sea que hayan comprado en la Plaza Mayor.
La Puerta del Sol es el centro neurálgico de Madrid. Desde allí se supone que parten todas las carreteras de España y por eso es el kilómetro cero. Alrededor de la bulliciosa 'Puerta del Sol' existen infinidad de comercios y lugares de interés como la Plaza Mayor, la plaza de Santa Ana, la Gran Vía o Callao. También hay muchos comercios y restaurantes, donde se puede comprar y llenar la panza con los platos típicos del lugar. Desde la Puerta del Sol sale la calle Alcalá que finaliza muy lejos de allí pasando cerca de la Plaza de Toros de Las Ventas.
De todos modos, en noche buena el panorama en Puerta del Sol no es el típico. O sí es el típico, pero de solo una vez al año y justo cuando este termina. En fin... no se entreveren. Sigamos con lo nuestro.
Diez días antes de la noche clave, se instala en la Puerta del Sol una bola de reloj con su neón, esa que subirá y se iluminará hasta que diga “Feliz 2009”
Comprender por qué los españoles elijen esa plaza para año nuevo, es bastante sencillo. Al menos si contamos con el siguiente dato: durante mucho tiempo, el reloj de la Casa de Correos fue el único que marcaba la hora oficial del país. Si a este detalle le sumamos la tradición de las uvas, entonces todo cuadra.
¿Cuál es esa tradición? Pues fácil: parece que en 1909 nació esta creencia de que comiendo doce uvas durante las doce campanadas, asegura un próspero año nuevo.
Y como en definitiva, las pasas son ricas, es divertido tener un ritual para fin de año y comerlas no produce ningún mal, yo me agarro mi sidrita, mi lindas uvas en conserva, alguna bolsa de cotillón como para ponerle onda, y me las pico para la Puerta del Sol. ¡A sí… yo no me pierdo la fiesta!
Via | fiestas-de-madrid


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