Los Mallos de Riglos en Huesca
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- Publicado por: Carlos Dan

Viajando en un Talgo con destino a una de las ciudades más importantes de la historia de Aragón, Jaca, ya avanzado el viaje escuchaba adormilado a un Jeff Buckley que sonaba en mis oídos cerrándome los párpados más y más. Sin embargo, en determinado momento del viaje mis ojos se abrieron para contemplar un increíble paisaje que se alzaba ante ellos.
Detrás de la ventanilla del tren se levantaban unas enormes formaciones rocosas que me hipnotizaron por completo. Se trataba de los Mallos de Riglos, una formación geológica de la cual no conocía absolutamente nada pero que me atrapó grabándome ese momento exacto en el fondo de mi memoria.
La leyenda cuenta que debajo de los Mallos se encontraba una aldea en la cual vivía una bruja de horroroso aspecto. Cansada de que la gente se atemorizase de ella levantó los Mallos para ocultarse detrás de ellos. Sin embargo, por más interesante que resulte esta versión, la historia contada por la ciencia es otra.

Riglos es una localidad que se ubica junto al famoso río Gállego, y que cuenta con los Mallos como su punto de atracción más importante. Estas enormes rocas gigantes alcanzan alturas de 300 metros, y son un producto de la acción combinada del agua, la lluvia y el viento. Su origen se remonta al mioceno, y su característico color rojizo se corresponde con los altos niveles de arcilla y hierro que se encuentran en ellos.
Los Mallos de Riglos son un lugar predilecto de quienes practican escalada. Al tratarse de formaciones tan desafiantes no es extraño ver gente escalando sus laderas, y de hecho cuando pasé por allí vi a un par de personas intentando subir a la cima de los Mallos.
¿Cómo llegar?
El pueblo de Riglos está a 45 kilómetros de la capital de Huesca. Toma un desvío en la N-240 entre Huesca y Pamplona, y en el kilómetros 250 entre Ayerbe y Murillo de Gállego encontrarás un cruce a la derecha que te conducirá a Riglos.
Vía | TurismoDeAragón


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