Expo Zaragoza 2008: 30 millones perdidos y una visión crítica del asunto

Como ya les he comentado en alguna otra ocasión, este año viví un viaje tan intenso como significativo en el que estuve casi dos meses instalado en Zaragoza en la casa de mi padre. Habiendo estado tanto tiempo allí logré encariñarme lo suficiente con la ciudad como para terminar considerándola mi segunda casa, y durante mis días en la capital aragonesa aproveché al máximo la estadía allí.
Afortunadamente mi estancia en Zaragoza coincidió con la celebración de uno de los eventos turísticos más importantes que España ha emprendido este año, la Expo Zaragoza 2008, que como bien saben ha tenido como eje temático al agua y al desarrollo energético sostenible.
Sin embargo y a pesar de tener atracciones interesantísimas, recitales inolvidables y también espectáculos de lo más entretenidos, la Expo no fue lo que se esperaba (y yo comparto esa opinión), y los atrasos en la preparación de la misma, la pésima organización y los inconvenientes imprevistos (las lluvias, la crecida del río Ebro, etc.) contribuyeron muy negativamente al desarrollo normal del evento, lo cual se ha traducido en 30 millones de euros perdidos al cierre de la exposición.
La Expo cerró sus puertas en el día de ayer, y si bien aún no se conocen las cifras oficiales sí se sabe que han visitado el recinto nada más que 5,5 millones de personas, y no 6,5, tal como se esperaba antes de la apertura de la Expo, lo cual implica una pérdida de 30 millones de euros y un cierre de puertas con ese dinero en el debe de la organización, una clara consecuencia de lo que ha sido la pésima organización con la que contó el evento.
Recuerdo caminar por Zaragoza las semanas anteriores a la inauguración de la Expo y ver obras por doquier sin finalizar, calles cortadas de improviso y una confusión general que casi que eran un presagio de que la Expo iba a ser un fracaso.
De veras que me apena estar escribiendo esto, pues la temática de la exposición realmente era interesante, pero cuando las cosas se hacen mal y sin planificación adecuada es difícil esperar buenos resultados. La oportunidad que tuvo Zaragoza llegó a su fin, pero sin dudas que servirá de lección para la próxima ciudad española que tenga la chance de organizar un evento de esta envergadura.
Vía | PeriodistaDigital
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