NuestroRumbo en la Expo Zaragoza 2008. El Pabellón Puente
Unos días atrás me hice mi primera escapadita a la Expo Zaragoza 2008, evento que está nucleando la atracción del turismo en Europa, y que —mis días viviendo en Zaragoza me lo permiten decir— llega al punto de a veces resultar insoportable a razón de que los anuncios de la Expo están en el cajón de los cubiertos, detrás de la puerta del ropero y dentro de las cajas de cerillos.
Sin embargo, visitar la Expo a uno lo hace olvidar toda esa maraña de publicidad densa y atomizante. La semana pasada emprendí nuevamente camino hacia esta fiesta del agua (les recuerdo que el tema central de la expo es el agua), y la verdad es que volví a fascinarme tanto como la primera vez, y en unas diez horitas de caminata intensa me recorrí casi todos los pabellones de países y algunas otras atracciones.
No obstante, decidí dejar para más adelante los comentarios sobre los pabellones nacionales y concentrarme en uno que, sin lugar a dudas, es uno de los más visitados: el Pabellón Puente, un lugar en el que todas las fotografías que quieras tomar te quedarán de maravilla.

El Pabellón Puente es uno de los tres puentes que se construyeron para la Expo sobre el río Ebro, y es una de las cuatro entradas al público por las que puede accederse al recinto de exposiciones que conforma este evento internacional.
Además de su carácter funcional para el desarrollo del evento, el Pabellón Puente es en sí un atractivo descomunal. Desde el exterior es una estructura forrada de metal, que lejos de parecer un puente asombra por su magnificencia.
La foto principal de este artículo es una vista de las dos entradas del puente, y la segunda también pero desde una perspectiva más cercana. El acceso al puente desde fuera de la expo no aparece en las fotos, pues las fotografías que tomé lo enfocan desde dentro de la Expo. Desde este ángulo la entrada de la izquierda es la que permite acceder al puente propiamente dicho y recorrerlo a lo largo, mientras que la de la derecha es la entrada al pabellón.
Aquí arriba tienen algunas fotos del interior del puente. El diseño y la estructura son geniales, con curvas por todas partes y vanguardia rebosante. Las fotografías que muestro aquí son sólo algunas, pues de sorpresa me agarró un instinto compulsivo de tomar fotos que me hizo caer en la exageración.

Desde la otra entrada (la de la derecha en las primeras fotos) se tiene acceso al pabellón en sí. Aquí podemos ver mensajes que instan a los visitantes a cuidar el agua y llevar a cabo actividades de ahorro, además de concientizarlos de la problemática del agua a nivel mundial. Las dos fotos de abajo son fotos de la segunda entrada al puente.


La visita es bellísima, pues además desde el interior del puente se pueden captar vistas sensacionales del río Ebro y que no se ven desde los demás puentes que lo cruzan en Zaragoza. Eso sí, si quieres visitarlo es mejor que no lleves una carga sola de pilas, sino que tengas a mano un par de repuesto, pues de seguro se te acabarán.
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