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Junio 23, 2008

NuestroRumbo en el Parque del Monasterio de Piedra de Nuévalos

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Cascada “Caprichosa”: uno de los detalles imperdibles del Parque del Monasterio de Piedra

Desde que llegué a Zaragoza mi padre me había estado insistiendo con firmeza en que visitara un lugar célebre de Aragón, situado cerca de un pequeño pueblillo llamado Nuévalos; un lugar que junta la mano de la naturaleza y de la historia y que presenta una atmósfera de paz ideal para la meditación y para el disfrute: el Monasterio de Piedra y su parque ecológico natural.

Llevo veinte días en Zaragoza, y tras haber estado unas dos semanas tanteando y conociendo a fondo la ciudad, decidí la semana pasada iniciar mi itinerario de paseos, y ante tanta insistencia por parte de mi familia me propuse conocer primero que nada el Monasterio de Piedra, y creo que ha sido la mejor decisión que he tomado desde que llegué aquí.

Una vez tomas un autobús hacia Nuévalos todo el paisaje que ves en el recorrido te comienza a mostrar hacia donde te diriges. Cerros partidos al medio con la erosión a flor de piel, carreteras zigzagueantes que pasan por entre vegetación tupida, colinas que suben y bajan por los cerrillos que hay a los costados y de tanto en tanto alguna casita de piedra perdida por ahí lo hacen a uno adivinar que está ingresando a un terreno del cual difícilmente se olvide.

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Y efectivamente. Luego de que el autobús ingresa a Nuévalos las postales comienzan a sucederse, teniendo como premio final la mejor de todas: el Parque del Monasterio de Piedra.

Un hermoso conglomerado de todos los matices del color verde, paisajes y vistas imponentes, cascadas altas y ruidosas, aves y otros animales autóctonos, especies de árboles de todos los tipos, grutas intrincadas y estrechas y lagos de aguas calmas y estáticas conforman la conjunción de atractivos de este hermoso parque natural.

31.JPGApenas llegas debes abonar una entrada de doce euros para ver el parque y el monasterio, y con ella te conviene ingresar primero al monasterio y luego al parque (no cometas el error que cometí yo de entrar primero al parque y luego al monasterio).

Una vez hayas visitado el monasterio ingresas al parque para toparte con la cascada Caprichosa, la cual muestra la primera fotografía de este post. Si bien esta es bellísima e imponente, la otra gran cascada del parque, la “Cola de Caballo” es la que sin lugar a dudas más atractivos tiene.

Aunque la cascada es maravillosa vista desde uno de los miradores que la circundan (segunda foto), nada se compara con ver la catarata desde dentro de la Gruta Iris. Esta gruta fue descubierta en el año 1860 para luego ser abierta al público, y en lo personal debo decirte que es lo mejor que este parque natural tiene para ofrecer.

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Una de las grutas del parque

Para ingresar en ella pasarás por pasadizos causados por la erosión y por el paso del tiempo, los cuales son estrechísimos y evocan tiempos lejanos. Es que el Parque del Monasterio de Piedra estaba en el fondo del mar hace millones de años, y los procesos geológicos lo han transformado en lo que es hoy: una magnífica reunión de irregularidades geológicas y aprovechamiento de las mismas por parte de la Naturaleza.

Cuando terminas de pasar por este pasadizo te toparás con el premio final: una vista de la parte trasera de la Cola de Caballo. Ingresarás en una cavidad repleta de musgo y de murciélagos, en la cual terminarás empapado por las gotas que caen desde el techo, pero te aseguro que con la vista que consigues ya nada te importará.

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Vista del interior de la cavidad de la Gruta Iris

Una vez hayas recobrado la conciencia tras haber visto semejante espectáculo, ahora le tocará el turno a la parte del parque que te muestra el trabajo de conservación de especies que realizan las autoridades del parque. A través de pisciculturas (pequeñas piscinas artificiales) se crían las truchas que puedes ver en la foto de aquí abajo, y en otras áreas trabajan también con especies de aves. Hay que decir que es un trabajo minucioso y muy bien logrado, el cual, complementado con la pulcritud del parque es íntegramente aplaudible.

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La visita te deja impresionado. Juro que jamás había visto un espectáculo natural de semejante belleza, a pesar de que es imposible comparar destinos de este tipo entre sí. Vale la pena y no es nada caro para el espectáculo que te espera.

Por ahora esto es todo. Prometo contarles también algunas cosas sobre el Monasterio de Piedra para completar la reseña de este precioso paseo. Hasta la próxima y saludos.

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