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Lincoln: Una ciudad en medio de Norteamérica

Capitolio de Lincoln

Podemos bajar de un avión en el Aeropuerto Estatal luego de haber hecho alguna escala en Miami, Nueva York o Los Ángeles generalmente. También podemos llegar conduciendo a lo largo de miles de kilómetros de carreteras que mantienen inerconectado a los Estados Unidos. Los autobuses también son otra opción pero menos recomendable y bastante incómoda. Sea como sea que lleguemos a Lincoln, la capital del estado de Nebraska, pronto sabremos que aquí no hay mucho para hacer.

Lincoln es una ciudad de unos 225 mil habitantes ubicada en el sureste del estado de Nebraska. Lo primero que llama la atención es la tranquilidad y el orden del tránsito y de los transeuntes. No hay mucho ruido y las calles están totalmente limpias.

Lincoln es una ciudad univeristaria y eso hace que las caras jóvenes sean comunes y le inyecten algo (no mucho) de vida a esta ciudad. La vida nocturna gira en torno a los universitarios y hace difícil al turista poder adaptarse. Por otro lado, existen una cantidad de museos para visitar durante el día, pero ninguno tiene especial relevancia, mostrando todos datos y hechos más curiosos que importantes.

En lo que respecta al alojamiento, Lincoln ofrece hoteles de excelente calidad y para los que buscan algo bien económico los moteles sobre las rutas que llegan a la ciudad son muy baratos pero no podremos exigir mucho del servicio. En lo que respecta a la gastronomía también el servicio es bueno si escapamos del circuito típico de la comida chatarra pero no busquen platos típicos de la región porque no los encontrarán.

Parque en Lincoln

Todo es muy seguro en la ciudad y no debrémos preocuparnos por la delincuencia. En lo que refiere al idioma, es importante saber bien el inglés porque aquí se habla bastante cerrado y encotrarnos con alguien que hable español no es muy fácil aún.

Lo más interesante que un visitante podría hacer es indagar en el pasado indígena de la región e intentar encontrar a un antepasado que nos pueda contar relatos de las antiguas costumbres y de su cultura; seguro mucho más interesante que la del habitante promedio de Lincoln. Y un paseo bastante agradable es el de recorrer los parques de verdes hermosos en el verano y follajes sorprendentes en el otoño. Los parques están muy bien cuidados y se los puede recorrer en bicicleta, a caballo o a pie.

Tal vez el aire de perfección o lo monótono de su paisaje hacen de esta ciudad un sitio bastante aburido para el turista y sumamente presindible en la ruta del mochilero. La neutralidad y la falta de peso cultural hacen de Lincoln una ciudad sin alma, aunque no por eso deje de ser un buen lugar para vivir.

Publicado por: Juan Pablo

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