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Enero 29, 2007

Fiestas y Folclore en Sevilla

macarena.jpegLa es una simbiosis entre arte, espiritualidad y pasión difícil explicar.
Su origen se remonta al s. XVI en que la Iglesia deseosa de incrementar la fe trató de acercar al pueblo el misterio de la pasión de Jesucristo de un modo más palpable y humano. Para ello se encargaron a imagineros figuras que representaran la pasión de Jesucristo con tal fuerza patética que hicieran comprender el dolor y la resignación.

Los más insignes imagineros del barroco elaboraron estas tallas de madera policromadas, vestidas y frecuentemente con cabellos de seda, con tal realismo, que impresionaba su contemplación. Cargados sobre hombros de costaleros desfilarían por la ciudad, dando la impresión que realmente la Virgen llorando, o Jesucristo con la Cruz a hombros, caminaban entre la muchedumbre. Y el efecto se consiguió, y esta celebración religiosa del s. XVI sigue portando al éxtasis a un pueblo que se dejará llevar como hace siglos por esta exaltación de los sentidos.
Las cofradías son agrupaciones religiosas de ciudadanos pertenecientes a una parroquia, que alberga las imágenes que saldrán en procesión. Los hermanos o miembros se ocupan de todo lo relativo a estas procesiones durante todo el año. Cada cofradía suele tener dos pasos, normalmente el primero representará a Jesucristo en la Cruz o en otra escena referente a su “Pasión” (escenas transcurridas entre los momentos de oración en el “Huerto de los Olivos” hasta su muerte) y el segundo a la Virgen, como madre que sufre. Los hermanos” llevan con honor el cargo de salir como nazarenos con sandalias o descalzos, (vestidos con túnica larga y antifaz en forma de capirote) portando un cirio Photo o cargando una pesada cruz de madera. Otro honor es salir en de costalero compartiendo con otros la carga del paso sobre sus hombros (un sólo costalero puede llegar a soportar un peso de hasta 100 Kg). Cada paso desfilará un día de la , saliendo de su parroquia, pasando por el “recorrido oficial” (el recorrido que todos hacen y que incluye la Catedral), y volviendo a su Iglesia, todo ello en unas 8 horas. Sevilla tiene unas 52 cofradías, con unos 100 pasos, que desfilarán entre el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección, incluyendo la madrugada entre el Jueves y Viernes.
El visitante observará un espectáculo fuerte y contradictorio; los contrastes entre una procesión y otra, son indescriptibles Pero todas con el punto común de manifestar de corazón la buena fe de un pueblo alegre y folclórico, que no puede entender la espiritualidad de otro modo si no es a través de sus propias pasiones humanas. Contrasta sin duda ver a la “Virgen de la Candelaria” cruzar los “Jardines de Murillo” la del Martes, al son de la alegre música de los “campanilleros”, cuando sus costaleros la mecen de tal forma que parece que baila; y ello justo después de haber visto a “los estudiantes”, con su larga fila de penitentes cargando cruces, entrar en la Universidad, en recorrido silencioso y solemne.
Es asimismo contradictorio ver, en la madrugada del Viernes, en una pequeña callejuela entre una multitud con sólo la luz de los cirios, a un Cristo cargando una Cruz. En el silencio sólo se siente el esforzado paso de los costaleros. Al mismo tiempo, en otra calle, vemos a las “centurias romanas”, la gente grita fascinada a la Virgen, como si de una mujer se tratase, “Macarena, guapa”. Esta es la cofradía de la Macarena, una de las más populares de Sevilla. En otra pequeña plazuela, abarrotada de gente morena, sale de la Iglesia , el “Cristo de los Gitanos”, casi sin caber por las puerta, con difíciles maniobras de los costaleros, quizás derrodillas. Una mujer gitana, en un balcón canta una triste “saeta” que, en el más profundo y sentido flamenco, llora la pasión de Cristo. Y el cabello se eriza en este momento emocionante y humano, lleno de pasión, con el olor a incienso y cera. Es difícil explicar todo lo que se siente durante una semana tan emotiva y fuerte a aquel que nunca lo ha visto.


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