Enero 5, 2007

Palacios Nazaríes, Alhambra

arrayane.jpgEn otra oportunidad hablamos de La alhambra como un lugar historico y casi imposible de contar por su belleza y su historia.

Dentro de ella uno de los lugares que mas nos impacto fue el Palacio de Nazaríes que contarlo con detalles seria imposible.

El recinto del Palacio está formado por un grupo de patios rectangulares de singular belleza salpicados por numerosas fuentes y canalizaciones, también hallamos los edificios nazaríes que servían de morada tanto a los reyes como a sus sirvientes.

El fin de estas estancias era albergar al rey y a su familia, donde no se escatimaba en lujo y el buen gusto se llevaba hasta el más mínimo detalle.

Mientras se permanece en el interior de los Nazaríes, gracias a la abundancia de fuentes, canalizaciones y estanques, se goza del frescor que el agua proporciona.
El Patio de Mexuar, o Patio del Cuarto Dorado, está presidido por una fuente de mármol blanco, a un lado se halla el Cuarto Dorado y al otro la impresionante fachada de entrada al Palacio de Comares.

En este patio es interesante observar la delicadeza de los capiteles de las columnas. Este patio tenía como finalidad el albergar las grandes recepciones diplomáticas de la Alhambra. En este lugar esperaban a ser recibidas las que tenía el rey.

El gran estanque que preside el patio da grandiosidad a la Torre de Comares, pues el agua era un gran espejo donde se reflejaba. Gracias a la ligera inclinación del suelo, las columnas de la fachada de la Torre de Comares parecen tener su base en el agua, dando la impresión de ser un enorme palacio flotante.

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1 Comentario

  1. pedro bajatierra el 7 Julio, 2009 escribió

    Se trata indiscutiblemente de una de las más espectaculares construcciones de la Tierra, simbiosis perfecta y depurada de lo artificial y lo natural, del mocárabe sublime, el ataurique minucioso y el mármol unánime. Quien no haya paseado en una tarde de otoño por los recovecos del palacio de Comares, cautivado por el silencio de sus ancestrales presencias, escuchando el murmullo antiguo del agua y extasiado por las luces tutelares del crepúsculo, no ha contemplado la belleza en su expresión más íntima. Sólo por la Alhambra merece la pena tener conciencia. Volver a ella es el placer mayor que me ha deparado la vida

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